sábado, 5 de septiembre de 2015

El juego de Ender, diferente al libro si pero no tan nefasta como adaptación

Cada vez que una novela es trasladada al mundo del celuloide casi nunca convence a los fans, sobre todo cuando llevan años imaginándose cómo creen ellos que sería este o aquel personaje, qué actores o actrices serían mejores para el reparto, el director que, según ellos seguro que sabría plasmara la obra de ese escritor al que idolatran, etc... Con Orson Scott Card y el inicio de su saga sobre Ender no fue diferente y aquí estoy yo para romper una lanza en favor de Gavin Hood y su más que correcta adaptación teniendo en cuenta el libro del que era necesario sacar un guión que diera a los lectores mucho, que no todo, de lo que leyeron en su día, y a los espectadores, que iban al cine atraídos por las ganas de entretenimiento, una historia comprensible en la mayor medida posible.
Ya sé que casi nadie opina como yo y no me importa, cada vez me importa menos de hecho, pero la verdad es que se consiguió; no diré que a la perfección pero si muy dignamente.A mi también me habría gustado ver algo más del pasado de muchos de nuestros protagonistas, como Bean y su vida en las calles, pero seamos sinceros, para desarrollar todo lo que vivimos en el libro acerca de los personajes, la estación espacial donde los entrenan y temas de una densidad que difícilmente encajarían con el cine actual de ciencia ficción, es necesaria una miniserie porque queda patente que en dos horas o menos es imposible abarcar todo eso y dejar satisfechos a las legiones de seguidores.
Dicho lo anterior, me parece que se nos presenta muy bien, aunque brevemente, a los diferentes integrantes de las escuadras de combate que tendrán algo que decir en la película. Asa Butterfield construye un Ender más que satisfactorio aunque, repito, no tan profundo como nos habría gustado a todos y el resto del casting infantil también rinde a un nivel aceptable. Harrison Ford, Ben Kingsley y Viola Davis están correctos y dan el contrapunto adulto al film, además de ir desgranando la historia, porque la trama de los críos se centra en la sala de batalla.
Sinceramente, disfruté como una enano en cine y he vuelto a disfrutar cada vez con la plasmación de los combates y la química de los niños en esas escenas en gravedad cero y en las que, poco a poco, Ender irá demostrando por qué es la gran esperanza de la humanidad en la guerra contra los "insectores". Visualmente me parecen apabullantes estas escenas, me encantaron los trajes y encima se reproducen varias de las refriegas más importantes en las que participó la escuadra "Dragón" en el libro.
Gavin Hood consigue un producto que es fiel en las líneas generales y que se acompaña de una partitura notable de Steve Jablonsky que confiere épica y tensión a partes iguales según es necesario.
Me encantó la novela y si no recuerdo mal llegué hasta la quinta de la saga disfrutándolas a pesar de que la ciencia ficción fue dando paso a una especie de ficción socio-política con toques de filosofía que sería aun más difícil si cabe de plasmar en la gran pantalla o en televisión.
Algunos dirán que soy muy poco exigente y que como adaptación es una mierda —ya sabéis que hoy día solo hay mierdas u obras maestras, no existe el término medio— pero yo sigo considerando que lo que Card logró en la novela jamás se iba a conseguir al trasladarse al cine o no al menos con algo menos de dos horas de metraje. Siempre recomendaré su visionado y más aún leer el libro porque ambos tratan temas que van mucho más allá de las naves espaciales, los aliens y los trajes y las batallas molonas, hay mucho que aprender de esta epopeya infantil, por sus protagonistas, no por a quien va dirigida.
Nota: 7

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