martes, 24 de junio de 2014

Sweeney Todd. Hay un nuevo barbero en la ciudad.

Siendo fan acérrimo de Tim Burton y con Johnny Depp ni yo mismo entiendo cómo he tardado tanto en ver "Sweeney Todd". No sé qué tiene estos dos genios pero se me hace irresistible todo lo que hacen, incluso aunque la calidad final sea cuestionable, como es el caso de "Sombras tenebrosas".
Bueno, tras el peloteo a Burton y Depp, lo suyo sería empezar con la crítica, que irá especialmente dedicada a mi primo Pedro, con quien visioné la película, y a Aurora (@GPAurora), por su insistencia en que debía verla. La película es grande aunque no para todos los paladares, de eso hablaremos a lo largo de la crítica.
Mi enamoramiento con la estética, tan característica de Burton, que inunda este film empieza en los créditos iniciales. El juego con esa sangre, que es conductora y, al mismo tiempo, la nota de color entre esos tonos tristes que pueblan siempre la pantalla en las películas de Burton, me parece sublime.
Decía antes que no es una película para toda clase de público y es por su condición de musical. Eso es tan patente desde los primeros minutos, que casi nos extrañaremos de ver diálogos que superen las cuatro o cinco frases seguidas a lo largo de la película sin que los actores se "arranquen" a cantar.
Como en todo musical llevado a la gran pantalla, unos actores estarán más acertados en ese arte que otros. Depp creo que lo hace muy bien y Helena Bonham Carter usa una variedad de tonos que creo que le dan mucho carácter al personaje. Las interpretaciones de ambos, más allá de sus dotes como cantantes ocasionales, me parecen lo mejor de la película. Depp está sublime, con una gestualidad llena siempre de dolor y sed de venganza.
Alan Rickman demuestra como siempre que sabe estar a la altura de las circunstancias y nos regala de nuevo una grandísima interpretación y su voz inunda la habitación cada vez que canta durante la proyección. Quizá no sea su fuerte pero cumple con creces. Su acólito, el alguacil, interpretado por Timothy Spall, pone ese personaje totalmente odioso tan necesario en una historia como esta.
Llegamos a Sacha Baron Cohen, un actor que no soporto en sus propias películas, pero que cuando deja su humor habitual y aparece dirigido por otros y más contenido siempre suele dejarme satisfecho. Aquí, una vez más, lo logra. 
El resto del reparto está correcto, pero lo cierto es que sus intervenciones son más nexos de unión para dar más consistencia a la historia del barbero que momentos que de verdad vayan a quedar en nuestra retina.
La cinta está muy bien dirigida por Burton, con una fotografía, escenografía y vestuario rozando la genialidad. De agradecer el guiño a "Eduardo Manostijeras" que disfrutaremos en un determinado momento de la película.
Nos encontramos ante un film de notable alto que es disfrutable al cien por cien si los musicales te gustan, porque si no es así, puede resultar agotador que canten casi todo el metraje, y máxime cuando algunas de las canciones se hacen un tanto "pesadas". Yo la recomiendo evidentemente, porque no hay nada de Burton que no quiera ver aunque luego no sea tan bueno como me espero. Su estética me enamora y sus actores fetiche también.
Nota: 8

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